Artrosis y ozono

Las personas que padecen artrosis tienen una articulación de su cuerpo afectada por el dolor. La artrosis aparece en el momento en que el sistema de regeneración propio del organismo comienza a fallar. Con la ozonoterapia lo que se hace es, por una parte, tratar el conjunto del cuerpo de forma sistémica y, por otra, se aplica el ozono en la zona concreta del dolor. De esta manera, y gracias al ozono, se ralentiza el proceso degenerativo y, en algunos casos, se llega a frenar. Incluso en algunas ocasiones se ha podido regenerar el cartílago de una articulación gracias al ozono. Esta no es tarea fácil pero las resonancias magnéticas han demostrado que el cartílago desaparecido había vuelto a aparecer.

Indicaciones del ozono

El ozono se puede aplicar a todas las patologías que cursan con dolor de tipo estructural del organismo: huesos, ligamentos y dolores musculares. Lo que el ozono hace es ayudar a que las células funcionen mejor porque facilita que el oxigeno les llegue de la mejor manera posible. Lo cierto es que hay muy pocos fármacos a día de hoy que logren este objetivo y los que hay no son asequibles.

Otras funciones del ozono

El ozono es un potente antioxidante. De hecho, de las medicinas antioxidantes el ozono es el mejor rejuvenecedor y el que más cambios sustanciales aporta. El ozono tiene la capacidad de hacer que la célula que funciona mal vuelva a funcionar bien. Por ejemplo, una persona de 60 años sin ninguna patología puede ayudar a poner en marcha su sistema orgánico gracias a la aplicación de ozono. De esta manera su cuerpo no se desgastará tan rápido e irá envejeciendo en mejores condiciones. Por tanto, el ozono tiene una aplicación dentro de la medicina preventiva.
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